type='text/css'/> Dos Corazones-Raxx: Él #1:Todo es Normal

domingo, 26 de junio de 2016

Él #1:Todo es Normal



Todo es normal.
Nada es mejor ni peor, sino todo es normal, tranquilo y sin cambio alguno. Es cómodo, reconfortante y conocido. Él vive con lo que tiene, que no es poco. Agradece lo que le ha tocado y como toda persona, sueña o más bien anhela. Pero, ¿Se puede anhelar algo que no se ha tenido? ¿Es anhelo? 
Esa incógnita, ese peso, va tras sus espaldas desde hace tiempo. No sabe cuanto, pero tampoco se lo ha preguntado él mismo.
Lo ignora, le hace el vacío, espera que con el tiempo se canse y se largue en busca de otro a quién atormentar. Evita que se dé cuenta de que realmente le afecta, lo intenta y a veces quizás lo logra, pero si esa sensación no se ha esfumado, es que la batalla la está perdiendo. Aún así no se deja consumir por ella, sino aprende a vivir con ella, asumiendo esa realidad, esperando que el tiempo todo lo cure, que la madurez la haga desaparecer,¿O quizás era la sensatez?
Es una batalla interna, no puede pedir ayuda, pues nadie escucha los gritos de socorro que cada fibra de su ser exclama.
Vive con eso, que no es poco. Es mucho peso, mas espera poder soltarlo y con decisión alejarse tanto que hasta llegue a olvidarlo.
Pero como ya he dicho, todo es normal, nada cambia. Él vive con lo que tiene, que no es poco. Y aunque parezca mentira, agradece esa normalidad tan frágil, que cuando algo la sacude, se rompe en mil pedazo y entonces la batalla llega a su final.
Y es en momentos como estos, momentos tan aleatorios, cuando se siente insignificante, siente que se le está escapando algo, tanto que se siente vacío. No siente dolor , ni placer. Nada y eso le ahoga, le desespera y le hace replantearse todo. Le desespera tanto que se dice que tiene que cambiar, que tiene que tener valor y así conseguir al menos un poco de lo que le gustaría.
Le ahoga tanto, que hasta llega a odiarse, muere el amor propio y nace la envidia.
Dichosa envidia.
Ya está envenenado. Y dirige la culpa hacia sí mismo, se clava el aguijón y deja que el veneno le corra por las venas y... Abre los ojos. Los abre de par en par y aunque desea no ver lo que sucede, ya se ha acostumbrado: Decepción.
Ahora toca recoger los mil pedazos y poco a poco, con corazón de piedra, ir pegándolos para incorporarse de nuevo, volver a levantar ese enorme peso y llevarlo tras de sí hasta que vuelva a aparecer una grieta que haga que vuelva a estallar en mil pedazos. Y como un disco rallado, repetir y revivir lo mismo.
Y mientras tanto, sigue danzando sobre sus pensamientos la misma cuestión:
¿Realmente esto es necesario?
...


¿Qué os ha parecido? ¿Qué os ha transmitido?
Un abrazo,



2 comentarios:

  1. Creo que no eres consciente de todo lo que llegas a transmitir con tus palabras. Es un relato duro y triste, pero contiene verdad y magia y eso es lo que lo hace especial a él y a ti ^-^

    ¡SE MUUY FELIIIIIIIIIIIIIIIZ! :):)

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  2. ¡Hola R!
    Que corto mas bonito el que has publicado.
    Esa batalla interna es inevitable ganarla o perderla. Me encantó lo que hiciste.
    Gracias por compartirlo.
    ¡Besos!
    D.

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